(despierta..) (despierta...) Despierta
De repente despegué los ojos sobresaltado, me incorpore y entre las sabanas busqué al dueño de los dulces susurros, casi podía sentir el vaho tibio en los oídos la fragancia de los labios entreabiertos, pero esa mañana desperté solo. Me levante de la cama pudiendo comprobar como cada mañana que alguien en mi entrepierna había decidido madrugar mas que yo. Aun seguía atónito, en la habitación se podía percibir ese olor a nuevo, parecía diferente pero todo seguía igual que la noche anterior, todo menos una cosa. Sobre la mesilla descansaba una libreta que compre semanas atrás, desde entonces deje la libreta en la mesilla esperando la noche en que me permitiera hablarle a pulso cuando nadie mas pudiera escuchar, pero fue ella quien tomo la iniciativa. Esa mañana amaneció abierta por la primera pagina con un Bic azul mordisqueado tendido sobre las impolutas hojas en las que se podía leer con cuidada gramática: “despierta”.
Tras treinta segundos anonadado frente a la reveladora libreta reaccioné y de un salto busque por la casa al individuo que invadió mi tranquilidad y mi sueño, con el corazón exaltado y un teclado de ordenador empuñado a modo de bate me escurrí de habitación en habitación, no tarde en volver a mi cuarto, mi apartamento apenas tenia un habitación donde cabía una cama y dos mesillas, un pequeño estudio, el aseo y una cocina comedor. Me senté en la cama y me pase las manos por la cara volviendo a abrir los ojos como si acabara de despertarme, me quede durante un minuto sentado en la cama mirando hacia ningún sitio y decidí hacer borrón y comenzar de nuevo la mañana, me acerque serenamente hacia la libreta y me propuse examinar tan extraño acontecimiento.
Ahí seguía, tal como la había encontrado esa mañana, podía distinguir con claridad ese “despierta” era la letra de un niño de 10 años que se toma 10 segundos para escribir una palabra con buena letra, lo se porque era mi letra. No soy una persona dada a escribir y menos a usar un bolígrafo, mi vida estaba desde hace mucho ligada al ordenador y ni mis alocados apuntes de instituto pudieron cambiar mi infante letra. Era un despierta con las letras redonditas y marcadas a presión en el papel, no había duda, lo había escrito yo.
Sin apartar la vista de una palabra tan simple y concisa como despierta me preguntaba si habría preferido que alguien hubiera invadido el sosiego de mi noche o saber que había sido yo quien con inconsciente sigilo me había deslizado entre las sabanas para gravar ese mensaje. No conseguía recordarlo, y parecía tan cuidadosamente escrito que habría sido incapaz de escribirlo sin encender una luz. Entonces, porqué había escrito eso, acaso es algo que necesitara saber, tenia que descifrarlo, entenderlo, cumplirlo. No había nada que descifrar, era totalmente conciso, ni tenia compilación de entender, solo era una acción imperativa, como si frente al espejo mi reflejo se escapara de su esclavizada silueta para contarme un secreto que debía conocer. Eso es, tenia que despertar! Seguidamente me lleve la mano a la cabeza con una sonrisa de mejor déjalo. Estaba despierto, de eso estaba seguro, y de repente me vino a la cabeza, estaba despierto cuando lo escribí?, o mas preocupante aun, estaba despierto quien lo escribió?. Seguidamente me levante y me puse de cara a un espejo de mano que estaba colgado en una alcallata en la pared de mi cuarto, mirándome fijamente, acercándome mucho al espejo esperando encontrar a alguien al otro lado del cristal de mis ojos. Aun sentía retumbar en mis oídos ese susurro.
Sin previo aviso sonó el despertador asustándome como nunca hasta ahora lo había echo, ya eran las 12 de la tarde, trabajaba desde casa por lo que me permitía unos horarios mas que adaptables a una vida despreocupada como la mía, aun así dormir a partir de las 12 no era posible ni para mi. Mi sueldo era directamente proporcional a la cantidad de horas que pasara delante del ordenador, al menos cuando tenia la suerte de tener algo que hacer delante de el. Era diseñador gráfico pero la mayoría de las ocasiones acababa copiando y pegando texto y alguna foto del supermercado de debajo de mi casa, cobrando lo necesario para tener una vida simple y sin vicios, era gracioso, en el supermercado al que le hacia todos los trabajos, desde el papelito cerramos los domingos hasta el calendario con fotos de embutidos, no sabían ni que era yo quien los diseñaba, y eso que bajaba a comprar a diario. Yo era una persona sin una vida social activa, ni siquiera tenia que mantener un contacto con mis clientes, todo eran correos electrónicos y alguna llamada de teléfono explicativa.
Esa mañana, mas bien esa tarde, no tenia para nada ganas de ponerme a trabajar, y eso que llevaba un retraso de un par de días con un trabajo, pero no podía quitarme de la cabeza ese despierta, seguro que seria una tontería, quizás algo que escribí hace unos días y no recordaba haber escrito, me suelen pasar cosas parecidas, pero no podría creer tales deducciones, ahora todo era diferente, me fijaba en todo lo que me rodeaba, desde el cepillo que contaba con melena propia hasta los nudos de los zapatos cuyas cordoneras seguía con la mirada perdiéndome en las intersecciones cada vez que lo intentaba.
Para comer me hice dos huevos fritos que los comí en el mismo plato que seguía en la mesa de la noche anterior, con pan que había comprado poco antes en el supermercado, los días parecían regirse con el pan, un día comía pan de hoy y al siguiente también, solo que al siguiente ya no es hoy. Parecía que los días con pan de hoy eran mas bonitos, tenían mejor sabor que los otros, y ese día aunque extraño estaba claro que era de los bonitos. Nunca una comida tan simple supo tan bien.
Después de la comida aunque dispuesto a adelantar trabajo y hacer algo de provecho ese día no fui capaz de hacer nada, volví a recurrir a la libreta que aun se mantenía tal como la encontré esa mañana y la cogí, aun pensaba en un posible significado alternativo, me lleve la libreta a mi estudio y busque en internet despierta, no apareció nada que no supiera ya, le estaba dando mas vueltas a la palabra de las que tenia. Con el bic entre los dientes dije: “estoy despierto” y de repente me sentí mas aliviado, no sabia nada nuevo pero mis dudas se habían despejado, desencaje el bolígrafo de mi mandíbula y lo sostuve con la punta clavada en el papel, aun no sabia que estaba experimentando que era lo que quería, así que deje que la libreta me lo contara. Empecé, primero lentamente y después mas rápido y vigorosamente como si de un polvo pasional se tratase hasta acabar corriendo con ese boli tan poco acostumbrado a pegarse trotes, fue orgásmico.
De repente despegué los ojos sobresaltado, me incorpore y entre las sabanas busqué al dueño de los dulces susurros, casi podía sentir el vaho tibio en los oídos la fragancia de los labios entreabiertos, pero esa mañana desperté solo. Me levante de la cama pudiendo comprobar como cada mañana que alguien en mi entrepierna había decidido madrugar mas que yo. Aun seguía atónito, en la habitación se podía percibir ese olor a nuevo, parecía diferente pero todo seguía igual que la noche anterior, todo menos una cosa. Sobre la mesilla descansaba una libreta que compre semanas atrás, desde entonces deje la libreta en la mesilla esperando la noche en que me permitiera hablarle a pulso cuando nadie mas pudiera escuchar, pero fue ella quien tomo la iniciativa. Esa mañana amaneció abierta por la primera pagina con un Bic azul mordisqueado tendido sobre las impolutas hojas en las que se podía leer con cuidada gramática: “despierta”.
Tras treinta segundos anonadado frente a la reveladora libreta reaccioné y de un salto busque por la casa al individuo que invadió mi tranquilidad y mi sueño, con el corazón exaltado y un teclado de ordenador empuñado a modo de bate me escurrí de habitación en habitación, no tarde en volver a mi cuarto, mi apartamento apenas tenia un habitación donde cabía una cama y dos mesillas, un pequeño estudio, el aseo y una cocina comedor. Me senté en la cama y me pase las manos por la cara volviendo a abrir los ojos como si acabara de despertarme, me quede durante un minuto sentado en la cama mirando hacia ningún sitio y decidí hacer borrón y comenzar de nuevo la mañana, me acerque serenamente hacia la libreta y me propuse examinar tan extraño acontecimiento.
Ahí seguía, tal como la había encontrado esa mañana, podía distinguir con claridad ese “despierta” era la letra de un niño de 10 años que se toma 10 segundos para escribir una palabra con buena letra, lo se porque era mi letra. No soy una persona dada a escribir y menos a usar un bolígrafo, mi vida estaba desde hace mucho ligada al ordenador y ni mis alocados apuntes de instituto pudieron cambiar mi infante letra. Era un despierta con las letras redonditas y marcadas a presión en el papel, no había duda, lo había escrito yo.
Sin apartar la vista de una palabra tan simple y concisa como despierta me preguntaba si habría preferido que alguien hubiera invadido el sosiego de mi noche o saber que había sido yo quien con inconsciente sigilo me había deslizado entre las sabanas para gravar ese mensaje. No conseguía recordarlo, y parecía tan cuidadosamente escrito que habría sido incapaz de escribirlo sin encender una luz. Entonces, porqué había escrito eso, acaso es algo que necesitara saber, tenia que descifrarlo, entenderlo, cumplirlo. No había nada que descifrar, era totalmente conciso, ni tenia compilación de entender, solo era una acción imperativa, como si frente al espejo mi reflejo se escapara de su esclavizada silueta para contarme un secreto que debía conocer. Eso es, tenia que despertar! Seguidamente me lleve la mano a la cabeza con una sonrisa de mejor déjalo. Estaba despierto, de eso estaba seguro, y de repente me vino a la cabeza, estaba despierto cuando lo escribí?, o mas preocupante aun, estaba despierto quien lo escribió?. Seguidamente me levante y me puse de cara a un espejo de mano que estaba colgado en una alcallata en la pared de mi cuarto, mirándome fijamente, acercándome mucho al espejo esperando encontrar a alguien al otro lado del cristal de mis ojos. Aun sentía retumbar en mis oídos ese susurro.
Sin previo aviso sonó el despertador asustándome como nunca hasta ahora lo había echo, ya eran las 12 de la tarde, trabajaba desde casa por lo que me permitía unos horarios mas que adaptables a una vida despreocupada como la mía, aun así dormir a partir de las 12 no era posible ni para mi. Mi sueldo era directamente proporcional a la cantidad de horas que pasara delante del ordenador, al menos cuando tenia la suerte de tener algo que hacer delante de el. Era diseñador gráfico pero la mayoría de las ocasiones acababa copiando y pegando texto y alguna foto del supermercado de debajo de mi casa, cobrando lo necesario para tener una vida simple y sin vicios, era gracioso, en el supermercado al que le hacia todos los trabajos, desde el papelito cerramos los domingos hasta el calendario con fotos de embutidos, no sabían ni que era yo quien los diseñaba, y eso que bajaba a comprar a diario. Yo era una persona sin una vida social activa, ni siquiera tenia que mantener un contacto con mis clientes, todo eran correos electrónicos y alguna llamada de teléfono explicativa.
Esa mañana, mas bien esa tarde, no tenia para nada ganas de ponerme a trabajar, y eso que llevaba un retraso de un par de días con un trabajo, pero no podía quitarme de la cabeza ese despierta, seguro que seria una tontería, quizás algo que escribí hace unos días y no recordaba haber escrito, me suelen pasar cosas parecidas, pero no podría creer tales deducciones, ahora todo era diferente, me fijaba en todo lo que me rodeaba, desde el cepillo que contaba con melena propia hasta los nudos de los zapatos cuyas cordoneras seguía con la mirada perdiéndome en las intersecciones cada vez que lo intentaba.
Para comer me hice dos huevos fritos que los comí en el mismo plato que seguía en la mesa de la noche anterior, con pan que había comprado poco antes en el supermercado, los días parecían regirse con el pan, un día comía pan de hoy y al siguiente también, solo que al siguiente ya no es hoy. Parecía que los días con pan de hoy eran mas bonitos, tenían mejor sabor que los otros, y ese día aunque extraño estaba claro que era de los bonitos. Nunca una comida tan simple supo tan bien.
Después de la comida aunque dispuesto a adelantar trabajo y hacer algo de provecho ese día no fui capaz de hacer nada, volví a recurrir a la libreta que aun se mantenía tal como la encontré esa mañana y la cogí, aun pensaba en un posible significado alternativo, me lleve la libreta a mi estudio y busque en internet despierta, no apareció nada que no supiera ya, le estaba dando mas vueltas a la palabra de las que tenia. Con el bic entre los dientes dije: “estoy despierto” y de repente me sentí mas aliviado, no sabia nada nuevo pero mis dudas se habían despejado, desencaje el bolígrafo de mi mandíbula y lo sostuve con la punta clavada en el papel, aun no sabia que estaba experimentando que era lo que quería, así que deje que la libreta me lo contara. Empecé, primero lentamente y después mas rápido y vigorosamente como si de un polvo pasional se tratase hasta acabar corriendo con ese boli tan poco acostumbrado a pegarse trotes, fue orgásmico.

interesante, por veces irritante e incognito, pero ademas la narracion buena, el ambiente no encaja, las palabras bien puestas.
ResponderEliminarBien , aceptable, ojala y lokees mi blog.
papeles es el mas chvre, espero lo visites.